Las calificaciones de servicios deben ser
Objetivas, imparciales y fundadas en principios de equidad.
Justas, para lo cual deben tenerse en cuenta tanto las actuaciones positivas como las negativas, y
Referidas a hechos concretos y a condiciones demostradas por el empleado durante el lapso que abarca la calificación o evaluación, apreciados dentro de las circunstancias en que desempeña sus funciones.