Art. 214. Todo juramento que deba prestarse con arreglo a esta Ley, se ajustará en lo esencial a la forma siguiente: Puestos todos los circunstantes de pie y descubiertos, el que exige el juramento preguntará al que lo deba prestar: “¿Juráis solemnemente por Dios Todo Poderoso, y prometéis a la Patria desempeñar sincera y lealmente, como hombre recto y honrado, las funciones que se os encomiendan, no hacer ni permitir que otro haga fraude alguno, ni violencia de ningún género contra los sufragantes; no tratar de ejercer influencia alguna en el resultado de la votación mientras dure el encargo, y hacer cuanto podáis para que cada uno ejercite amplia y libremente su derecho, a fin de que se conozca cuál es la voluntad verdadera y real de la mayoría”
El que presta el juramento debe contestar en voz clara y al alcance de los que están presentes: “Sí lo juro;” y el que lo recibe debe replicar: “Si así lo hiciereis, Dios os lo recompense, y si no, El y la Patria os lo demanden”.
Cuando la Ley o la naturaleza del empleo requieran alguna modificación ya en la manera de proceder, ya en cuanto a la fórmula misma del juramento, se estará a lo que disponga el que deba recibir el juramento, el cual suprimirá lo inútil o incongruente, y agregará lo que fuere preciso.