ARTICULO 3 º. PRINCIPIOS DE LA EVALUACIÓN. El proceso de evaluación debe ceñirse a los siguientes principios
Todas las personas comprometidas en el proceso (evaluado, evaluador y revisor) deben reunir las condiciones y méritos suficientes que las acreditan como idóneas para ser miembros de la institución, dentro del concepto de calidad exigida.
Motivar al personal hacia su perfeccionamiento y compromiso dentro de un sentido de autosuperación y responsabilidad institucional.
Cumplirse dentro de un ámbito que permita destacar y aceptar su significado positivo.
Desarrollarse en forma continua y no como un suceso aislado.
Servir como factor de progreso para el evaluado.
Comunicar oportunamente sus resultados al evaluado.
Ser objetivo, funcional y dinámico.
Tener en cuenta las particularidades de cada grado y circunstancias especiales de desempeño profesional.
Ser trascendental para los evaluados, los evaluadores y la institución.
Ser el resultado de la observación permanente del evaluado.
Tener como fundamento hechos concretos positivos o negativos, demostrados conforme a la ley y el reglamento.