Los exámenes comprenden dos pruebas: una oral y otra escrita.
El examen oral dura el tiempo que el Jurado estime necesario, para formar juicio sobre el aprovechamiento del examinado, pero en ningún caso es de menos de quince minutos para cada materia o curso. Las proposiciones sobre que deba versar el examen oral se sacan a la suerte por el que preside, quien lee en alta voz el contenido de ellas en el programa, y puede además, libremente o a pedimento de cualquiera de los examinadores, ordenar que se interrogue al examinado sobre algunas de las materias excluidas de la suerte . El alumno diserta sobre la materia de que trate la proposición durante el tiempo prescrito. Terminado el examen oral, el Jurado se constituye en sesión secreta para calificar el acto.
El examen escrito versa sobre ejercicios, problemas, demostraciones, exposiciones o aplicaciones de la teoría, de acuerdo con un cuestionario para cada curso o materia, aprobado por el Jurado de Examinadores. Los alumnos deben resolver las cuestiones propuestas en un término hasta de tres horas, y las entregan con su firma para que sean calificadas por el Jurado de Examinadores. La calificación del examen escrito se hace en sesión secreta.