El que sin motivo legitimo tome un mando o lo retiene contra las órdenes de sus superioras, o imparte órdenes, o se atribuye funciones que no le corresponden, o no se le han confiado, incurre en prisión de seis meses a seis años.
En tiempo de guerra, conflicto armado o turbación del orden público, la pena es de uno a ocho años de presidio: