Son deberes de todo Administrador Público:
Conservar la dignidad y el decoro de la profesión;
Colaborar en la recta y cumplida Función Administrativa;
Observar y exigir la mesura, la seriedad y el respeto debidos en sus relaciones con los Servidores Públicos y con los Funcionarios Públicos, con los colaboradores de la Administración Pública y con las demás personas que intervengan en los asuntos de su profesión;
Obrar con absoluta lealtad y honradez en sus relaciones profesionales;
Guardar el secreto profesional;
Atender con diligencia sus encargos profesionales; y
Proceder lealmente con sus colegas.