Los escritores públicos pueden tratar libremente y discutir dentro de los términos de la presente ley:
Los actos oficiales, los asuntos de interés público y las reformas que estimen justas en la legislación; y
Las candidaturas para puestos de elección popular o parlamentaria, mientras ellas no hayan sido renunciadas.
Habrá amplia libertad para discutir todos los actos de la vida pública de los candidatos, dentro de los límites de la moral y de la decencia; pues sólo serán prohibidos los ataques a la vida privada.
DE LOS IMPRESORES