Artículo décimotercero. Ningún vehículo oficial que funcione en la capital de la república podrá abastecerse de gasolina, aceites y elementos análogos, ni ser lavado o engrasado en estaciones de servicio que no sean del Estado. En consecuencia, la Contraloría General de la República se abstendrá de autorizar los pagos por estos conceptos a estaciones de servicio particulares.
Facúltase al Consejo Directivo del Departamento Nacional de Provisiones para fijar las tarifas que cobrará el Garaje Oficial por los diversos servicios que preste a los vehículos del Estado, para reglamentar el cobro de los mismos y para establecer los sistemas de suministro de gasolina, aceite, etc.