Principios y orientaciones generales . En la elaboración de la evaluación se tendrán en cuenta los siguientes principios y orientaciones
El evaluador debe compenetrarse con la importancia y seriedad de las evaluaciones, agotando todos los medios para obtener una apreciación justa y exacta de los subordinados y ser motivo de confianza para el evaluado; tanto la benevolencia como la extrema severidad, demeritan el valor de la evaluación.
La evaluación debe reflejar la ecuanimidad, entereza y valor moral del evaluador, por lo tanto, es tarea ineludible e indelegable.
Todo evaluador observará separadamente, cada uno de los aspectos que conforman las funciones y actividades desempeñadas por el evaluado, dedicando especial atención en aquellas que deben primar por razón de la misión encomendada.
Cada escalón de la jerarquía policial debe evaluarse dentro de su propio nivel, grado, experiencia e instrucción.
Para efectos de evaluación únicamente se tendrán en cuenta las actividades desarrolladas por el evaluado dentro del período correspondiente.
Dentro de un proceso de selección ideal para la Policía Nacional debe suponerse que el mayor porcentaje de sus integrantes, oficiales, suboficiales y personal civil, se encuentran dentro de los conceptos de bueno en la escala de evaluación establecida; los demás niveles corresponderán a un porcentaje menor.