Los autores, al transferir el pleno ejercicio de su derecho de propiedad intelectual, no conceden sino la facultad de goce y la de reproducción.
En consecuencia, conservan sobre de obra un derecho inalienable de control, que les permite:
Exigir la fidelidad de su texto y título, en las impresiones, copias o reproducciones;
Pedir la mención de sus nombres o seudónimos como autores, y
Oponerse a toda reproducción o exhibición pública de la obra, alterada, mutilada o modificada.